No soy experto en seviches, pero sí se algo: saben mejor en verano. Día lluvioso en la Ciudad de Guatemala. Mi amiga Nalu y yo nos encontramos en la sexta avenida del Centro Histórico para probar los famosos Seviches La Sexta. Y es que ella me afirmó que nunca ha probado un seviche en su vida. ¡Típica millennial! Entonces, ¿qué mejor lugar que el súper recomendado comedor de seviches de la zona 1 para estrenarse?

Al igual que con el sexo, tu primera vez comiendo un seviche debe ser una buena experiencia, bien planificada y en un lugar limpio. Seviches La Sexta cumple con los tres requisitos. Tan sólo el local o su carismático dueño, don Federico Argueta, son experiencia suficiente para hacer de una visita algo inolvidable. La forma en que sirven los platos cubre la parte de la planificación. Y el buen servicio y limpieza del lugar transmiten la confianza que no suelen presentar los restaurantes que sólo aceptan efectivo como pago.

Conociendo Seviches La Sexta

Ubicado en una antigua casa tipo colonial, el comedor da la bienvenida a sus clientes con un estrecho zaguán que conduce al patio donde una vieja fuente se rodea de botellas vacías de tequilas José Cuervo, Quita Penas y Corralejo. A mano derecha, el corredor de la vivienda se convierte en comedor, y los alguna vez dormitorios en dos salones de la fama: un cuarto lleno de las camisetas que Federico ha utilizado en las decenas de carreras en las que ha participado, y otro lleno de los juguetes de su hijo. Y cuando digo lleno, es lleno.

Un tercer cuarto contiene una repisa que cubre todas las paredes. Sobre ella una foto de un niño y un centenar de zapatos, los que ha utilizado desde bebé hasta adulto. En otra pared un cartel que lo dice todo: “Nosotros seleccionamos nuestra clientela”. Y finalmente un televisor que reproduce el concierto Premonition de John Fogerty. Una pareja está almorzando frente a él. Como si se tratara de un partido de fútbol, disfrutan de “Fortunate son” y “Suzie Q” mientras comen.

La experiencia de comer en Seviches La Sexta

La oferta de Seviches La Sexta incluye Seviches de caracol, camarón, cangrejo y concha pero no de pescado. Infortunio. Resulta que Nalu, si no es pescado, no puede comer mariscos. Al parecer se hincha y corre el riesgo de explotar. Ya sabes… típica millennial. Ordenamos entonces un caldo de res para ella y un Seviche mixto para mí. Completé mi orden con una Cabro, tan sólo para contrastar con el pachón de agua pura de Nalu.

Tanto el caldo como el Seviche nos fueron servidos sobre una bandeja que incluía todo lo necesario para personalizar tu plato:

  • Salsa inglesa
  • Salsa kétchup
  • Galletas soda
  • Picante
  • Aceite de oliva
  • Medio aguacate 🙂
  • Sal
  • Ajo (en gajos)
  • Nachos
  • Un tamalito

Completaban la bandeja un exprimidor para el limón, otro para el ajo, una pajilla, un vaso, servilletas y hasta un par de chicles Clorets. Todo esto por el módico precio de Q 60.00. Ese es el valor del seviche pequeño. El mediano cuesta Q 80.00 y el grande Q 100.00. La bandeja del caldo de res, en cambio, incluía arroz y malanga y yuca cocida. Nada mal.

No probé el caldo, pero mi seviche estaba muy sabroso. Generosas porciones de caracol, concha y camarón se mezclaban con vegetales frescos, finamente picados. Mi plato incluía, además, cangrejo, pero en realidad era kanikama, los reconocidos “palitos de cangrejo” hechos a partir de carne procesada de pescado.  No entiendo esa costumbre de decir que algo es cangrejo cuando no lo es.

El tamalito estaba delicioso, hecho con manteca de cerdo. Como Nalu no se comió el suyo (típic… va, ya mucho), me tocó doble ración. Las galletas soda estuvieron bien. Los nachos no los recomiendo. El ajo recién exprimido siempre es bienvenido cuando tu deseo es mantener alejada al resto de la humanidad. Y el seviche, por supuesto, más que satisfactorio.

¿Qué dice la gente de Seviches La Sexta?

Apenas tienen una paupérrima página de Facebook, pero me llamó la atención uno de dos comentarios, el de María Antonieta Ferman:

Tanto el lugar, como el dueño y empleados, son dignos de una novela de realismo mágico. No me sorprendería descubrir un personaje igual en un libro de Isabel Allende o Gabriel García Márquez. Sin embargo, por pintoresco que sea, me pareció que don Federico es una persona realmente dedicada a su trabajo. “Servimos rico, limpio y rápido” me dijo. ¿Acaso se puede pedir más? La cuenta quizás, que tardó mucho tiempo en llegar a la mesa.

Conclusión

Comer en Seviches La Sexta es toda una experiencia. Buena comida y muchas sorpresas. De llegar es temprano. Se llena mucho y es en ese momento cuando la atención del personal decae. Y si bien en la entrada anuncian seviches a sólo Q 20.00, vale la pena entrar, sentarse y pagar la diferencia para vivir en carne propia lo que es tener un señor seviche frente a vos.

Concluyo con este vídeo de Mister Menú en el que muestran a don Federico y su famosa sevichería:

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