San Roque: fui al Open House de esta gran cervecería

Cristian Galicia

Cristian Galicia

Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

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Los enormes aerogeneradores crean una vista surreal en el Parque Eólico San Antonio. El sentimiento es como el de estar en otro país, en otro mundo. Atrás, el volcán de Pacaya te recuerda que te encuentras en Guatemala. Adelante, la Cervecería San Roque te anuncia que estás a punto de beber una buena cerveza: la chela de los perros.

Ubicada en el centro de un parque eólico (¡!), la fábrica de San Roque produce cervezas de gran calidad y ofrece espacios de esparcimiento únicos para toda la familia. Esto lo hace a través de sus “Open house”, en los cuales dan a conocer estilos de cerveza únicos y muestran, además, la fábrica a través de un recorrido guiado. Desde ya suena bien.

Al ritmo del ishto

Pocas cosas me gustan más que escuchar música mientras conduzco. Ese día el playlist para llegar al lugar se armó con música de artistas guatemaltecos, incluyendo a El Gordo, Filoxera, El Sargento Pimienta, Tita Moreno e Ishto Jueves. De este último sonó la canción “Maltyoox” que combinó con el pasivo giro de los aerogeneradores. 

La promesa de que ese sábado sería un buen día se materializó cuando se apareció un hermoso campo que, en su centro, se instaló una barra con la cerveza de San Roque en tap. A este punto debo confesar que no soy fan de los perros y por esa razón me tomó un tiempo animarme a probar una chela dedicada, no sólo al mejor amigo del hombre, sino al santo que les protege. 

No obstante, puedo asegurar que sus Golden Retriever Lager y Bulldog Pineapple IPA son de las mejores cervezas artesanales que he probado en Guatemala. Pero este día, en particular, el objetivo era probar aquellas cervezas que no se consiguen en cualquier lugar y menos recién salidas de la fábrica (literal). Así que ese día me di gusto con sus Coco Stout Nitro, Saison Ale y, mi nueva favorita, la Milkshake IPA, fermentada con lactosa (osea, leche).

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Un "Open house" para toda la familia

El lugar en el que se encuentra la cervecería es un parque eólico, destinado a producir electricidad a partir de la energía obtenida del viento. La energía eólica es un recurso renovable que puede degustarse incluso en la cerveza de San Roque, cuya fábrica utiliza su electricidad para funcionar. 

El corazón del parque es un complejo de edificios rodeados de un hermoso campo desde el cual se puede disfrutar de la vista de las montañas y volcanes, acompañados de los enormes aerogeneradores. En un día soleado como éste, la experiencia es insuperable.

La música de Coco & The Big Ben acompañaba a comensales y mascotas por igual, en un campo con mesas y juegos que guardaban, como dicen por ahí, su sana distancia. A un costado, la fábrica en la que San Roque produce sus cervezas. El “Open House” incluyó un recorrido para conocer de primera mano el proceso de su elaboración. Los anfitriones respondieron cada pregunta y hasta ofrecieron degustar alguna que otra cerveza directo del fermentador. Imperdible.

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Lardo: el acompañamiento perfecto

¿Pero qué sería de la buena cerveza sin la buena comida? Para este open house, San Roque contó con la compañía de Lardo, nuestro lugar favorito para comer las mejores salchichas artesanales. No pude dejar pasar la oportunidad de comerme un Reuben, sándwich que por algún motivo siempre me hace ojitos y que estaba excesivamente delicioso.

Otro gran platillo de los amigos de Lardo es su Brad Pitt, salchicha estilo alemana que combina muy bien con -ojo al dato- la lager de San Roque. De ahí que me tomé tres de éstas durante el almuerzo. Un aspecto a destacar fue que, tanto Lardo como San Roque, tenían habilitado el cobro a tarjeta de crédito, algo que se agradece con creces.

En definitiva, la mejor comida acompañando la mejor cerveza.

Conclusión

El “Open house” de San Roque es un evento que no debes pasar por alto la próxima vez que realicen uno. Eso sí, no es económico: la entrada costó Q 100.00 por persona (incluyó 2 cervezas) y los precios para consumir van desde los Q 35.00 (por una cerveza) hasta los Q 65.00 (por un plato de Lardo). A eso suma la gasolina para recorrer la hora y veinte minutos que te tomará llegar (saliendo del centro de la ciudad). No, no es una experiencia barata, pero te aseguro que vale la pena invertir cada centavo. Pocas cosas me han gustado tanto como el “Open House” de San Roque. Me sentí en casa.

Para la próxima un poco de rock ¡y ya estamos!

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