Hops: una historia de tragos y comida en el Rooftop de Oakland Mall

Esta es una historia basada en hechos reales. Sucedió en un restaurante de un prominente centro comercial de la Ciudad de Guatemala. En ella estuvo involucrada una mesera que no sabía nada, un chef que lo sabía todo y un distraído crítico gastronómico. Esta es la historia de Hops, el nuevo “gastro-pub” en el Rooftop de Oakland Mall.

Todo inició un domingo por la mañana. La música de The Hives sonaba fuerte en el equipo de sonido de la casa. Su disco Your new favourite band se transmitía desde un teléfono inteligente que anunciaba un nuevo restaurante en una cuenta de Instagram. Las fotos de suculentos sándwiches se sucedían una a la vez produciendo saliva en su boca.

“Vamos a probar Hops” dijo en voz alta el dueño del teléfono, que para efectos de esta historia le llamaremos “el crítico”. La esposa del crítico aceptó la invitación a almorzar y juntos emprendieron el viaje hacia uno de los centros gastronómicos más trendy del momento, el famoso Rooftop, hogar de 100 Montaditos, El Pinche, Applebees y Skillets, entre otros.

“Y ahora de Hops, que promete buenos tragos y buena comida”, pensó el crítico.

La llegada a Hops

Ubicado en un segundo nivel, una terraza con detalles industriales, y bombillas que iluminan las grandes letras de Hops, dan la bienvenida a los hambrientos y sedientos. Era temprano. El crítico y su familia fueron los primeros en llegar. Una amable mesera, a la que llamaremos “la mesera”, los ubicó en su mesa, pero no pasó mucho tiempo para que se delatara como una aprendiz.

Señalando las fotografías en el feed de noticias de su cuenta de Instagram, el crítico preguntó a la mesera cuáles eran esos deliciosos sándwiches que brillaban en la pantalla de su teléfono. “Mire fíjese que no se, pero le preguntaré al chef”. Si bien el menú de Hops no incluye fotografías, ésta no era excusa para que la mesera no los conociera.

Tras inquirir con el individuo que cocina, a quien llamaremos “el chef”, la mesera le comunicó al crítico: “Son el Glazed Pork Belly y el Tuna a la plancha”. El crítico ordenó uno de cada uno junto a un par de bebidas para probar la parte del pub del “gastro pub”.

Los cócteles y los sándwiches de Hops

A la mesa llegaron una Spicy Margarita, preparada con tequila Don Julio, chile cobanero, jugo de maracuyá y limón; y un Tini Hops, con ginebra Tanqueray, jugo de toronja y un poco de Aperol. Ambos cócteles, de Q 45.00, les parecieron sumamente deliciosos al crítico y a su esposa. A juzgar por este hecho, la comida debería ser igual de rica. ¿Podría no ser así?

La duda se despejó pronto. Dos enormes sándwiches servidos sobre canastas metálicas, y acompañados con papas fritas, se hicieron presentes. Decir que se se veían bien sería una mentira. ¡Se veían muy bien! Eso sí, no se parecían mucho a los de las fotos en Instagram. De hecho, el Glazed Pork Belly no sólo era completamente distinto sino que no sabía para nada a la panza glaseada de un cerdo.

Por otra parte, los sándwiches de Hops resultaron ser nivel 5. Casi al punto de ser imposibles de comer. El Tuna a la plancha, de Q 125.00, con aioli de wasabi, queso mozarella, alga marina y aguacate en pan negro, fue consumido con cubierto y tenedor. Morderlo simplemente no era opción. ¡Se desarmaba por todos lados!

El pan del Glazed Pork Belly, de Q 77.00, se humedeció tanto que resultó incómodo de agarrar con las manos. Además estaba frío y la carne tenía un sabor ácido. Pero en parte fue culpa del crítico, que cual muerto de hambre se comió el sándwich completo sin percatarse que en realidad no se trataba de un Glazed Pork Belly ¡sino de un Beef Carpaccio Sandwich!

¿Cómo lo supo? Pues mostrando al primer mesero que se le pasó enfrente la foto que vio en Instagram… de nuevo. “Esto es lo que vi y pedí y me sirvieron otra cosa” dijo el crítico. En lugar de un sándwich con pancetta glaseada con azúcar morena, naranja, chile cobanero y mantequilla, con pepinillos y retoños de alfalfa, le sirvieron uno con carpaccio de res, alcaparras, cebolla, limón, queso feta y aceite de oliva.

Y aunque el mesero tampoco sabía de que sándwich se trataba, el chef sí. De hecho invitó al crítico a probarlo sin costo alguno. Pobre crítico. ¡Tuvo que comérselo! Acompañado de una cerveza Pantera, el crítico probó el que le pareció el único sándwich rico de Hops. Sabía justo como se miraba y fue todo lo que él quería comer ese día.

No pudo decir mayor cosa de los otros dos.

Conclusión

O moraleja. Cuando vayas a Hops ordena tragos o cerveza. Invertirás mejor tu dinero y degustarás de buenas bebidas. Y si llegas a ordenar comida, asegúrate de comer lo que pediste.

 

Bite this!

  • Sabor 3
  • Calidad 4
  • Precio 3
  • Presentación 5

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Resumen

3.75Puntos

Buen lugar para tomarse un trago.

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Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

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