Gula: el lugar de la hamburguesa rellena de macarrones con queso

Un menú de apenas nueve productos, una sola cerveza y la advertencia de que en este restaurante no se come ketchup. Así te da la bienvenida Gula. Puntual y sin casacas. Además, la promesa de que en este lugar se come bien y mucho. Gula. El nombre lo dice todo.

Es de conocimiento popular que la gula es uno de los siete pecados capitales. Lo que no es sabido es que en el siglo IV después de Cristo, San Juan Casiano acuñó el término “gastrimargia”, que sumaba la gula, es decir, el exceso en la comida, y la embriaguez, la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas. En la actualidad, el término gula incluye tanto la hartazón como el empinamiento desmesurado del codo. Y es de este concepto que este restaurante toma su nombre: del exceso.

Conociendo Gula

Ubicado en el ahora distrito gastronómico 4 Grados Norte, Gula es un pequeño restaurante que puede atender a unas 10 o 12 personas. Su menú ofrece tres entradas, cinco platos fuertes y un postre. De los cinco platillos principales, cuatro son hamburguesas, y esa es la razón por la cual los muchachos y yo decidimos ir a comer ahí. Eso y porque el lugar quedaba en el camino de Aron, “El Sueco Loco”, con quien grabamos un vídeo para Fast Food and Rock, que me llevó de regalo una cerveza de Suecia y lúpulo que trajo del jardín de la casa de su mamá. Buana onda.

“Si sólo eso hay, debe ser muy bueno” dijo uno de mis amigos sobre la propuesta del menú. Ordenamos tres hamburguesas. Edgar optó por la Hamburguesa Gorgonzola. Aron y yo ordenamos la misma pero con un ingrediente extra: los siempre bienvenidos anacates. Pero fue Robo el más temerario del grupo. ¿Su selección? la Mac & Cheese, una hamburguesa con macarrones con queso encima. No hay nada más “gula” que eso.

Las hamburguesas de Gula

Decir que las hamburguesas de Gula son enormes se queda corto. El término correcto para describirlas sería “desmedidas”. “Colosales” y “gigantescas” también las representarían adecuadamente. Sin embargo, no es el tamaño su mejor cualidad, son los ingredientes frescos. El día que llegamos vimos cómo ingresaban al lugar los ingredientes del día. Adicional a esto, en Gula se promueven platos de temporada. Al momento de que leas estas líneas, la semana de anacates habrá finalizado.

Pero los ingredientes frescos son sólo el primer paso para confeccionar un platillo de alta cocina. La creatividad para crear con ellos productos únicos es igual de importante. Espinaca, cebolla, almendras, tomate y queso cheddar se combinaban sobre una inmensa y jugosa torta de carne. Una salsa de queso gorgonzola bañaba todo lo que hubiera entre las dos rodajas de pan. ¡Ah! ¡Y los anacates! Eran tantos que caían sobre el plato, haciendo de entrada para el monumento que iba a comer.

A cada hamburguesa le acompañaban papas a la plancha. Muy sabrosas, pero lejos de ser un acompañamiento digno de una hamburguesa como la que sirven en el lugar. Alguien podría argumentar que el sencillo complemento contrasta bien con la compleja hamburguesa, pero estamos hablando de un lugar que lleva por nombre Gula. Esperaba, al menos, papas fritas. ¿Quizás fritas con aceite de maní? No sé. Algo inspirador.

Gula y su Mac & Cheese

Pero de todo lo que comimos, si hay algo que realmente vale la pena destacar, es su hamburguesa con macarrones con queso. Sí. Lo impensable se materializó. Una hamburguesa con pasta en su interior. Esto, amigo y amiga, es una exageración, un exceso, pura gula. Comer una bestia de éstas es una experiencia única no apta para los débiles de corazón. Debes tener agallas para ordenarla y comerla. Debes ser como Wolverine: el mejor en lo que haces y lo que haces es comer.

Pregunta: ¿Vale la pena pagar Q 90.00 por una de estas? Respuesta: Sí, la vale.

¿En qué debe mejorar Gula?

Son pocas las recomendaciones que tengo para Gula, sin embargo, valdría la pena incluir un menú de bebidas con precios. Me sorprendió el valor de la cerveza. ¡Q 40.00 por 12 onzas! Siempre estaré dispuesto a pagar bien por una buena cerveza. En Gula únicamente ofrecen Príncipe Gris, lo cual es perfecto, pero no es algo que no puedas conseguir a la vuelta de la esquina (literal) a mejor precio.

Servir más rápido no estaría mal. Media hora es el límite de la paciencia. Entregar factura es necesario e iluminar más el sótano que tienen, extensión del restaurante cuando se llena, es prioridad.  Y las papas como acompañamiento, que aunque son buenas, no son nada novedosas.

Conclusión:

¿Cómo saber que un restaurante es bueno? Dos pistas. La primera es observar quien come ahí. Pablo Díaz Quiñónez, chef del reconocido restaurante Mercado 24 almorzó ahí el día que llegamos. No es que yo sea un stalker, pero le vi muy feliz comiendo su helado de canillita de leche. Y la segunda pista es leer. The New York Times publicó en agosto una lista con cinco lugares que recomendaba para comer en Guatemala. ¿Y quien estaba en la lista? Gula, el pecado capital hecho restaurante.

Dedicado a Tom Petty (1950-2017).

 

Bite this!

  • Sabor 5
  • Calidad 5
  • Precio 3
  • Presentación 4

Puntaje de los usuarios

4.3 (3 Votos)

Resumen

4.25Puntos

En un lugar como Gula se come mucho y muy bueno.

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Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

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