El Carnicero: lejos del típico restaurante de carne

Guatemala es uno de esos países donde comer carne es lo top. Nada supera celebrar un acontecimiento familiar que estar sentado frente a un gran pedazo de carne asada. Graduaciones, aniversarios y primeras comuniones se han convertido en sinónimos de lugares como La Estancia, La Hacienda Real y La Media Cancha. Pero comer carne en Guatemala se ha vuelto aburrido. Seguimos ordenando los mismos cortes servidos en los mismos “pyrex” de siempre. Que hueva. Menos mal que en una esquina de 4 Grados Norte, El Carnicero está cambiando todo eso.

Me gustan los filtros. ¿A quién no? Por eso experimenté un poco con ellos en esta entrada. No obstante la comida la presento tal cual me la sirvieron.

No voy a mentir. Yo también celebro con carne los acontecimientos familiares. Ese sábado fue 17 de junio y me pareció que celebrar mi primer Día del Padre meritaba algo mejor que un Big Mac. Así pues, con cámara en mano y sombrilla en la otra, nos condujimos con mi esposa a El Carnicero, un “Grill & Bar de barrio” cuyas fotografías en Instagram me fueron difíciles de ignorar.

La propuesta de El Carnicero

Más que propuesta, yo diría respuesta. Respuesta a la propuesta de los restaurantes de carne asada de antaño. Por ejemplo, en lugar de una “Parrillada Familiar”, El Carnicero te ofrece los Viernes de Asados. Justo en la entrada del lugar, un enorme tonel partido en dos, resguarda un caluroso fuego que cocina lentamente unas enormes piezas de carne conocidas como “Asado de tira”.

Colgadas de un gancho y cocinadas durante cuatro horas sobre una cama de leña, estas gigantescas costillas podrían alimentar a una familia de cavernícolas promedio. Pesan entre cinco y siete libras. Su precio: Q 500.00.

Otro distintivo del lugar son sus bebidas. ¿Cerveza? ¿Vino? ¿Qué tal algo diferente? En una ocasión probé un delicioso cóctel preparado con Campari y zumo de fresas. También probé otro que llevaba tequila y crème de cassis. Insuperable.

  • alt
  • alt
  • alt

¿Y qué decir del lugar? Con sus lámparas industriales, su pared con vegetación sintética, la otra con botellas de vino, el cuchillo y el tenedor gigantes y las lustrosas letras que dicen “Lo que es carne al gancho!”, El Carnicero presenta un ambiente que únicamente podría describirse como “buena vibra”. Y lo saben.

¿Qué comimos en El Carnicero?

Sin importar cuánto se me antojara el “Asado de tira”, este blog está dedicado a la sacrosanta hamburquesa y perecidos, por eso ordené la hamburguesa “El Carnicero”. Con un precio de Q 70.00, este leviatán incluía una colosal torta de carne rellena de queso fundido, coronada con crujiente tocino y vegetales frescos (lechuga y tomate).

Mi esposa ordenó El Pirata (Q 79.00), una tortilla rellena de queso, aguacate y entraña (super suave, por cierto). Venía acompañada de pico de gallo y papas fritas y el plato se veía espectacular. El Pirata, de hecho, parecía una pequeña y suave almohada donde podrías recostar tu cabeza y dormir.

Ordenamos también una entrada, sugerencia de nuestra mesera. Unas mollejas asadas con limón que venían servidas junto a dos guarniciones, una de frijol y otra de guacamol. Estaban deliciosas, pero no debí pedirlas. Resulta que El Carnicero te ofrece una entrada de cortesía: un chorizo asado escoltado por una ración de frijol y otra de guacamol. Además te sirve un consomé para abrir el apetito. Demasiado para dos personas.

De mi plato puedo decir lo siguiente: a día de hoy, “El Carnicero” ha sido la hamburguesa más difícil que he comido. No sólo el tamaño impedía morderla sin que se me trabara la quijada, sino además, se desarmaba constantemente (clásico problema con la lechuga). Por supuesto que eso no fue impedimento para consumirla ya que estaba muy, muy sabrosa. Y la acompañaban unas deliciosas papas fritas.

Todo se llama igual en El Carnicero

La bebida insigne de El Carnicero también lleva su nombre (como la hamburguesa). Se trata de una bebida preparada con ginebra Hendrick’s, jugo de guayaba, agua quina (tónica para los que no saben), cardamomo en oro y un toque de naranja. Fueron los Q 50.00 mejor gastados en mucho tiempo. ¿Lo mejor? Venía custodiada por la mismísma Vírgen María. Mucho mejor que el Santa Claus de la mesa de al lado.

Conclusión

El Carnicero debe mejorar algunas cosas. El piso está sumamente maltratado y los baños podrían estar más limpios. La presentación de las entradas necesita mejorar y las cazuelas con las salsas picantes simplemente no combinan con el resto de la vajilla. Sin embargo, su buena comida y excelentes bebidas lo hacen un lugar especial para celebrar el sólo hecho de estar vivo. Yo ya fui dos veces. Con eso digo todo.

Bite this!

  • Sabor 5
  • Calidad 5
  • Precio 4
  • Presentación 4

User Rating

0 (0 Votes)

Summary

4.5Puntos

Un lugar moderno y casual para comer carne.

author-avatar

Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

Sin comentarios para "El Carnicero: lejos del típico restaurante de carne"

    Deja tu comentario

    Tu correo no será publicado