Doña Mela: el puesto con la ‘fast food’ de la gastronomía guatemalteca

“Atol de elote, arroz en leche, tostadas, chuchitos, tacos, ¿qué le damos mi reina? pase adelante”. Así inicia una de las canciones más llamativas del rock chapín, “Antojitos”, de Gabriel Quesada, banda sonora para la entrada de esta semana que cubre mi visita al puesto más reconocido del Mercado Central: Refacciones Doña Mela.

Es un día como cualquier otro en el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala. El calor es insoportable, el tráfico pasa lento, las camionetas lanzan humo a los transeúntes y los diputados en el Congreso de la República se la pelan como siempre. En el Mercado Central hay movimiento. Hombres y mujeres ofrecen muestras de sus productos a turistas y locales por igual.

Dos amigos y yo fuimos a buscar cebada para hacer cerveza. Nuestra intención, desde un inicio, fue aprovechar el viaje para almorzar donde Doña Mela, uno de los comedores más antiguos del Mercado Central que se especializa en ‘antojitos chapines’, o lo que vendría siendo, comida típica guatemalteca.

Refacciones Doña Mela

Recuerdo el día en el que tuve que explicarle a un extranjero el significado de “refacciones”. De donde él venía, las refacciones eran repuestos para vehículos. Así que cuando le dije, vamos a refaccionar, no entendió. En Guatemala, sin embargo, nos quedamos con la primera acepción de la palabra refacción:

Alimento moderado que se toma para reparar las fuerzas. - Diccionario de la Real Academia Española

Pero aún así, en el caso de Doña Mela, “moderado” es un adjetivo que se queda corto. Por Q 20.00 me atoré de dos tortillas con guacamol y chicharrón, un chile relleno en pan francés, una Cabro Extra y un rellenito como postre. Mis amigos corrieron con la misma suerte.

Además, gracias a que nos vieron con cámara, nos dieron a probar algunas de las delicias más llamativas del puesto: las carnitas, la “piña” y el chicharrón. Todos productos de la piel y grasa del mismo animal sagrado: el cerdo.

La comida de Doña Mela

Hay algo en una tortilla con guacamol y chicharrón que es simplemente mágico. Por una parte tienes la suavidad del guacamol y, por el otro, la dureza del chicharrón, que en el caso de Doña Mela, viene triturado. Este platillo es un ganador. No hay comida rápida más rápida que esta: tomas una tortilla de maíz, le untas una cucharada de guacamol y la terminas con una montaña de chicharrón. El chorrito de limón es opcional.

Debo confesar que yo me fui a lo seguro con éste plato y quise no desviarme mucho de la ruta al pedir el chile relleno. Éste último no estuvo tan sabroso como el primero, pero la cantidad de comida que me dieron versus el precio que pagué lo colocan en un buen lugar entre las refacciones que podrías consumir para reparar tus fuerzas. Lo que sucede es que nunca he sido amigo de los panes que son más pan que relleno.

Hablando de relleno, el rellenito estaba delicioso. Era pequeño, a sabiendas de que yo estaba a punto de estallar. Las carnes que nos dieron a probar estaban bastante sabrosas. No recuerdo bien, pero uno de mis amigos le insistía a la tendera que el chicharrón era, de las tres carnes que nos dio a probar, la más saludable. Ella se limitaba a responder que era el “puro pellejo” del cerdo. Conversaciones de mercado.

Breve historia del local de Doña Mela

En la parte exterior del local se reconoce fácilmente el nombre “Refacciones Doña Mela”. En su interior, otro título lo describe como “Doña Mela: Antojitos típicos guatemaltecos”. Más al fondo, en lo que parece ser un altar dedicado al Santo Hermano Pedro, San Miguel Arcángel y la Madre Teresa de Calcuta, una manta revela otro sobrenombre: “Platillos típicos Doña Mela”.

Puede que los múltiples títulos del local sean justificados, después de todo, este pequeño puesto lleva funcionando en el mercado desde 1956. Pero la constante en cada uno de ellos es el nombre de la fundadora: Imelda Boror Plata de Salguero ó Doña Mela, para los parroquianos.

Tras su fallecimiento, el 9 de mayo de 2013, Prensa Libre publicó una remembranza, argumentando que Doña Mela fue una “mujer que se convirtió en un referente de la cultura y gastronomía guatemalteca”. Su puesto así lo atestigua: tiras de panza, revolcado, patitas a la vinagreta, tostadas, fritanga de morcilla, tacos, tostadas, rellenitos y mucho más.

En 2014, Doña Mela recibió un galardón póstumo, el “Tenedor de Oro”, otorgado por la Cámara de Industria de Guatemala, el Instituto Guatemalteco de Turismo, el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad -INTECAP-, la Universidad Rafael Landívar y el comité organizador de la Feria Alimentaria. Esto por ser una de las “máximas expositoras de la excelencia culinaria del país”.

Conclusión

Si no te importa comer de pie en los angostos y vertiginosos pasillos de un mercado y aprecias la comida típica, Doña Mela es el lugar ideal para recuperar las fuerzas con una sabrosa refacción. También es el punto perfecto para adentrarte en la gastronomía guatemalteca (ya es tiempo de superar tus mañas de patojo malcriado). Y más importante aún, ¿en qué otro restaurante galardonado de Guatemala podrías comer tan bien por Q 20.00?

Bite this!

  • Sabor 4
  • Calidad 4
  • Precio 5
  • Presentación 3

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Resumen

4Puntos

El mejor lugar para probar los "antojitos" de Guatemala.

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Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

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