De regreso a Gula

Cristian Galicia

Cristian Galicia

Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

Iniciamos la mañana embotellando cervezas y cocinando una nueva receta para celebrar las fiestas de fin de año. Cerca del medio día, mi buen amigo José Ramírez y yo, decidimos que teníamos que comer una buena hamburguesa, mejor si maridaba con Queens of the Stone Age. Por eso nos dirigimos a Gula.

En octubre de 2017 hice mi primera reseña de este “burger joint” ubicado en 4 Grados Norte de la Ciudad de Guatemala. En aquel entonces quedé impresionado con el lugar al que llamé “el pecado hecho restaurante”. No obstante, tres años después, mucho ha cambiado. El lugar sigue siendo acogedor, pero difiere mucho con el concepto original de comer y beber en exceso. Digamos que se mantiene muy prístino.

La atención fue pésima. Iniciando  porque no cuidan las medidas sanitarias mínimas para prevenir el contagio de la COVID-19. Por ejemplo, no hubo toma de temperatura ni nos proveyeron de alcohol gel. Menos mal que nosotros teníamos nuestros Kit nueva normalidad de Vivibene a la mano.

Por otra parte, me molestó tener que esperar cerca de 40 minutos para recibir mi orden, la cual, venía equivocada. En lugar de mi “Gula Chicken Sandwich”, una hamburguesa de pollo, me llevaron una de res con aguacate.

Menos mal la cerveza Antigua de barril acompañó la situación, porque en verdad necesité un trago para digerir el disgusto.

Las hamburguesas

Poco se puede decir de la comida. Mi hamburguesa, una “Burger con aguacate” tenía más ingredientes que sabor. Ni la combinación de tomate, espinaca, queso cheddar, tocino, cebollas encurtidas y aguacate pudieron evitar que la pobre recibiera un 5/10. ¿Mencioné que la carne estaba seca?

Al otro lado de la mesa, José ordenó una “Cheese burger (clásica)”, que salvó la sentada. Las cebollas caramelizadas y su salsa especial le dieron un sólido 7/10 (Gracias José por compartirme la mitad de tu hamburguesa 😅).

Conclusión

Lejos quedaron los tiempos de las hamburguesas exageradamente grandes de Gula. La idea sigue siendo buena, pero la ejecución se ha limitado a presentar comida sin mayor espíritu. Y aunque el local es de los más agradables para pasar una tarde de sábado, la música suave no me invitó a comer ni a beber en exceso, es decir, con gula.

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