Aún estás a tiempo para decir que escuchaste buena música en 2018

Aron Lindblom

Aron Lindblom

Inmigrante sueco en Guatemala. Colaborador para Fast Food & Rock.

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A pesar del cambio climático, la guerra en Yemen y la desnutrición infantil en Guatemala, visto con una lupa musical, el año 2018 también trajo buenas cosas: un poco de desert rock de Niger, un trío que escapa los géneros, y una sorpresa que te hará soñar con las ciencias. A servicio de todas las personas con mal gusto musical, Aron Lindblom nos trae los mejores discos de 2018, empezando desde abajo y terminando con el mejor álbum del año:

10. Graveyard

Graveyard de Suecia ya lleva más de diez años en escena desde la aparición de su primer disco manteniéndose leales a su particular estilo de rock n roll juguetón con un pie en el heavy metal clásico y otro en el blues. En 2016, después de cuatro solidos álbumes, anunciaron su ruptura y fin de carrera, solo para volver a aparecer cuatro meses después con un nuevo baterista. El álbum Peace de 2018 muestra una banda fortalecida con canciones interesantes y bien pensadas. El disco arranca con el headbanger “It ain’t over”, la canción más rápida y movida del álbum. La tercera canción, “See the day”, es una balada psicodélica con una letra que refleja los pensamientos de un ser humano adulto que a la luz de la experiencia vivida valora las decisiones de su vida, en su mayoría erróneas. “Please don’t” es quizás la mejor canción del disco, una clásica canción de rock con un fuerte groove y un excelente solo de guitarra. En la segunda mitad del disco se encuentra “Bird of paradise”, otra joya de canción, y la primera donde canta el bajista Truls Mörck. El cambio de vocalista da un giro interesante en el disco y lo hace todavía más fuerte. La persona que aún no ha conocido el maravilloso mundo de Graveyard tiene una excelente oportunidad ahora con su nuevo álbum, y además le esperarían los otros cuatro discos que la banda lanzó en años anteriores.

9. Tuskar

Mientras Arianrhod de Tuskar, lanzado en 2017, fue un disco un poco más directo y sin tantas influencias fuera del stoner rock, para su nuevo EP, lanzado en diciembre de 2018, parece que han decidido desafiar e incomodar a sus seguidores. The Tide, Beneath, The Void es un monstruo fuera de control, desafiante e incómodo, un niño rebelde e inadaptado. La mejor canción es la primera, “The tide”, que empieza con un riff muy lento, semejante en parte a “Dopesmoker” de Sleep pero mucho más al grano. A los dos minutos entra deliciosamente la batería logrando un hipnótico movimiento que inspira una paz engañosa, porque al rato arranca otra parte que solo podría compararse con el Stockholm death metal y los primeros discos de Entombed. De esa manera, Tuskar junta dos de los polos opuestos del género de heavy metal, manteniendo el hilo conductor y logrando algo que pocos se imaginaron era posible. La banda es muy interesante, les recomiendo buscar tanto Arianrhod de 2017 como The Tide, Beneath, The Void de 2018.

8. Conan

Hay heavy y luego hay Conan, una banda tan pesada que los científicos no logran explicar cómo no se van cayendo por el planeta, perforando el núcleo de la tierra y siguiendo su camino hundiéndose hacia abajo por el universo. Pero más allá de lo pesado, Existential Void Guardian también es una mina de oro de buenos riffs, buenas composiciones y más que nada groove. “Amidst the infinite” tiene que ser el power ballad del año y quien logre escuchar “Eye to eye to eye” sin mover la cabeza tiene que estar muerto.

7. Dunbarrow

No se cómo Noruega, la cuna del black metal, en los últimos años llegó a ser la nueva esperanza para el legado de Black Sabbath, pero es innegable que así es. El año pasado fue el disco Celestial Cemetery de Purple Hill Witch que evidenció el afán de los noruegos por Black Sabbath. Para 2018, Dunbarrow hace lo mismo con un disco muy bien terminado. Mientras Purple Hill Witch representa el lado más caótico y jammy del legado sabbathesco en Noruega, Dunbarrow es una banda altamente disciplinada y talentosa con una impresionante atención a detalle. Su nuevo disco muestra además que la música heavy no necesariamente tiene que ser ruidosa, gritona o siquiera distorsionada. Quizás si recordamos que los apóstoles Iommi, Osbourne, Butler y Ward arrancaron como una banda de jazz, podamos entender mejor de donde viene Dunbarrow.

6. High on Fire

Con la muerte de Lemmy Kilmister en 2015 se rompió un vínculo con los orígenes del rock pesado. El disco Electric Messiah es el homenaje que Matt Pike y High on Fire hacen a Lemmy, recordándonos de la gran influencia que tuvo para esta banda en lo particular. Mientras High on Fire hace música más elaborada que Motörhead, es innegable que el legado de Lemmy ha estado presente en toda su producción musical, en los ritmos y en la energía de sus canciones.

“Sanctioned annihilation” es la mejor canción de este disco y de paso una de las mejores canciones de 2018. No la pierdan. Para terminar: ¿Alguna vez te entró la idea de escribir una canción? ¿Te costó? Pues este año Matt Pike sacó dos excelentes discos con sus dos bandas: Sleep y High on Fire. No entiendo como lo hizo, pero da envidia su nivel creativo.

5. Deafheaven

Recibí a Deafheaven en mi corazón en 2012 cuando presentaron su cover de “Cody”, posiblemente la mejor canción de la historia del rock, originalmente grabada por la banda Mogwai de Escocia. Desde entonces han sacado varios hermosos discos de su particular estilo de black metal punkSunbather de 2013, New Bermuda de 2015, y Ordinary Corrupt Human Love de 2018. Si New Bermuda fue un giro más brutal, en Ordinary Corrupt Human Love la banda regresa a nuevamente a un estilo de black metal más melódico y suave. La primera canción “You without end” me irritaba al inicio, pero me fue ganando con el tiempo y ahora la encuentro muy calmante y profunda. De ahí siguen seis canciones más, cada una con múltiples dimensiones que regala algo nuevo en cada escucha. Quiero mencionar a “Honeycomb”, “Canary yellow” y “Glint” como las rolas que más me gustan en el disco, y como verán ahí termino mencionando a la mitad del contenido del álbum. Me parece que Deafheaven en 2018 volvió a superarse.   

4. Shining

La fuerza creativa detrás de Shining es Niklas Kvarforth, prácticamente el rey del suicidal black metal de Suecia, un genio para la música y la lírica, y al parecer un ser humano muy desagradable. El propósito de la carrera artística de Kvarforth es lograr que el más alto número de personas se suiciden, claro está que no comparto su misión, pero su creatividad me fascina. El disco V Halmstad de 2007 fue mi iniciación al mundo de Shining, y todavía once años después me sigue pareciendo un disco altamente relevante. Para darles un sabor del pensamiento de Kvarforth, traduzco al español un párrafo de la canción “FFF” de 2011:

“Maldigo a mi madre por su decisión de crear una vida … pero en primer lugar me maldigo a mí mismo, repugnante bastardo, chiste insípido. Perdido desde el nacimiento, condenado desde niño. Soy el enlace perdido, un error imperdonable. Digo no a la vida, no a mí mismo, y no a toda la creación pervertida de dios.”
Niklas Kvarforth

No todos los discos de Shining mantienen la misma calidad. Klagopsalmer de 2009 no vale la pena, por ejemplo, y al parecer fue un chapuz para deshacerse de una disquera. En enero de 2018 salió X Varg Utan Flock y después de casi un año es fácil constatar que es su mejor disco publicado en una década porque muestra a la banda nuevamente a las alturas de V Halmstad. La mejor canción del disco es “Han som lurar inom”, una composición donde Kvarforth evidencia su capacidad de documentar los aspectos más conflictivos, destructivos y difíciles del ser humano, ese impulso de muerte que todos tenemos por dentro, pero la mayoría suprime y deniega.

3. Khruangbin

¿En qué género habría que meter a Khruangbin? ¿Son funk, música del mundo, indie, o no importa? Khruangbin no tiene mucha relación con la otra música que suelo escuchar, pero el talento, feeling, y atención al detalle que tiene el trio es tremendo. Me dan placer cada vez que les escucho. Aparte hay una bonita anécdota sobre cómo se les ocurrió el título del disco. ¿Cómo me quieres?, le preguntaba el abuelo a la bajista cuando era niña, y ella le contestaba: Con Todo El Mundo.

2. Bombino

Es bonito pensar que algunos de los mejores ejemplos del rock contemporáneo están saliendo ahora de países africanos. Durante décadas, nuestros oídos occidentales fueron dominados por artistas de Estados Unidos o Europa, hoy está muy presente y muy accesible la obra de artistas como Songhoy Blues Tinariwen de Mali o Bombino de Niger. Es una alegría poder ser testigo de cómo el continente africano, que en los últimos siglos fue totalmente saqueado de sus recursos naturales y su mano de obra, ahora se está levantando y mostrando que representa la semilla de toda la cultura humana. El arranque del disco Deran es delicioso, con un murmullo de guitarra distorsionada, dos acordes rítmicos y un penetrante tambor. No tengo idea de qué se tratan las letras de Bombino, pero su música tiene una seguridad y entrega que solo se podría comparar con Bob Marley y Jimi Hendrix. Deran es hipnotizante afro blues, es desert rock, y es posiblemente EL disco que no te puedes perder de este año.

1. Sleep

Una agradable sorpresa de 2018 fue el regreso de los gigantes del stoner rock, la banda Sleep que junto a Kyuss representan la época dorada de este género en los años 90. Sleep’s Holy Mountain de 1993 es la Biblia del stoner rock, pero la banda tristemente se disolvió en el proceso de grabar el siguiente disco Dopesmoker o Jerusalem que es básicamente una sola canción de más de 60 minutos. Al entender cuál era la intención de la banda, la disquera entró en pánico, estallaron los conflictos y la banda murió. De la tierra fértil de la tumba de Sleep salieron otras bandas muy buenas, principalmente High on Fire Om, pero todo el mundo daba por hecho que Sleep no iba a resucitar, hasta que salió The Sciences – el disco más potente y fumado de todo 2018. Si otras bandas resucitan como malas copias de sí mismas, tristes repeticiones de algo que ya debería de haber muerto, The Sciences muestra una versión de Sleep todavía más fuerte y más centrada que antes, con músicos que han crecido y ahora se volvieron a juntar con un montón de buenas ideas e inspiración. The Sciences es una obra de arte disfrazado de stoner rock.

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