¿Que tienen en común un pollo, un cerdo y una res? Que todos son comida, para empezar. Comida que puede ahumarse lentamente por ocho horas para producir una deliciosa barbacoa al mejor estilo del sur de Estados Unidos. Eso es precisamente lo que hacen en BBQ Barn. Toman las carnes, las ahuman y te las presentan de forma tal que no podrás hacer otra cosa que babear mientras llevan tu plato a la mesa.

Todo empezó un lunes, cuando discutíamos si el nuevo álbum de Arcade Fire era su primer disco malo. Edgar y Robo, los amigos habituales con los que he estado yendo a probar comida, y yo, debíamos decidir sobre a qué lugar ir a celebrar varios acontecimientos, incluyendo el Campeonato del Mes y mi cumpleaños. Por eso dejamos a un lado la idea de probar unas pitas que nos recomendaron y nos fuimos a lo seguro: carnes ahumadas.

Conociendo BBQ Barn

Ubicado en el corazón de la zona 10, BBQ Barn es un restaurante que promueve la “auténtica” barbacoa de Georgia. Ya sabes: costillas y pollo ahumado, y carne de cerdo desmenuzada (pulled pork). Instalado en una antigua y enorme casa, el lugar presenta un ambiente familiar con espacios amplios, buena ventilación y una limpieza admirable.

El menú, demasiado extenso para mi gusto, ofrece de todo. Iniciando con pastas de fetuccini Alfredo y pomodoro, pasando por sopa de tortilla y terminando con asados de lomito y puyaso. Así que, al mejor estilo de la atracción “It’s a small world” de Magic Kingdom, en BBQ Barn puedes comer italiano, mexicano, argentino y georgiano.

Un verdadero desafío para el chef Rodrigo Alvarado Anguiano, quien, según nos indicaron, “se entrenó en Georgia con el 3 veces campeón de BBQ de USA Michael Mixon“. Sabiendo esto, yo jamás iría a Barbecue Barn a comer otra cosa que no fuera barbacoa. El instinto nos mantuvo en esa parte del menú que anunciaba las hamburguesas y los sándwiches. Y fuimos recompensados.

Cómo se come en BBQ Barn

Ordenamos el “Pulled Pork Sandwich” y la “Hamburguesa al Chipotle”. El primero es el conocido sándwich de cerdo desmenuzado. En BBQ Barn marinan la carne por más de 24 horas y luego la cocinan por seis horas. Suavidad es la palabra que mejor la describe. Y sabor, por supuesto.

La hamburguesa, en cambio, era un monumento de media libra de carne de res a la parrilla. Queso derretido, tocino y lascas de aguacate fresco la coronaban. Tanto la hamburguesa como el sándwich venían servidos sobre un pan de mantequilla, acompañados de papas fritas. Ambos, debo decir, sabían tan bien como se miraban y en verdad se veían exquisitos.

Las papas fritas venían sazonadas con lo que yo llamaría barbacoa en polvo. Deliciosas. El pulled pork estaba sumamente jugoso. El pan de mantequilla combinaba a la perfección. Ya quisiera yo tener un pan así cuando he preparado pulled pork en mi casa. Pero fue la hamburguesa la que se llevó el premio a la mejor comida de la visita. Estaba (y me permito una licencia para escribirlo de la siguiente manera) IN CRE ÍBLE. Mucho, muy buena.

Ahora un consejo. Cuando vayas a un lugar que dice que preparan barbacoa, no le eches ninguna salsa a tu plato. Muchos lugares, y BBQ Barn no es la excepción, te ofrecen salsas complementarias para tus platillos. Y no importa que tan buenas son, si lo que quieres medir es si la barbacoa (como estilo de cocina, no como salsa) es buena, haz caso omiso de los condimentos adicionales.

Diferente, por supuesto, es el caso del picante. El chipotle de nuestra hamburguesa, como era de esperarse de un chipotle preparado en Guatemala, no era tan picante. Nos llevaron sriracha a la mesa. La siempre fiel. La mejor amiga. Con eso bastó.

Conclusión

Cerveza de barril a Q 15.00, excelente comida y buena atención. Amplio parqueo. Elementos clave para regresar a comer a BBQ Barn cualquier día de estos.

Mis sugerencias: hacer más pequeño el menú. Es preciso concentrar la atención en los platos esenciales. Es la tendencia. Basta con ver cómo en 4 Grados Norte los restaurantes se están especializando cada día más en pocos pero buenos platos. La música también debería reflejar mejor el ambiente del lugar. Maroon 5 y Death Cab for Cutie no son la mejor combinación. ¿Y la entrada de cortesía? Desháganse de ella lo más pronto posible.

Me despido con un caluroso saludo para Don Arturo, dueño del lugar, quien se asustó al vernos tomando fotos de su restaurante. Pero luego se relajó y nos atendió muy bien. Nos compartió algunas anécdotas y nos mostró el lugar, incluyendo un área para hacer eventos que promete mucho. A Don Arturo le digo lo siguiente: volveremos.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Carrito de la compra

0

No hay productos en el carrito.