Antigua Boreal: un lugar con deep dish pizza y mucho queso

Hace tiempo que quiero probar la pizza estilo Chicago. Cuando Fast Food  & Rock me encomendó la misión de ir a un lugar donde la ofrecían, cerca de La Antigua Guatemala, acepté con gusto. El lugar se llama Antigua Boreal y está en la Aldea El Hato, a unos 20 minutos del centro de La Antigua, saliendo por el Norte de la Ciudad Colonial (por el Cerro de la Cruz, para los desorientados).

Luego de ver las suculentas fotografías y videos en las redes sociales del restaurante, salimos emocionados con una compañera del trabajo, decididos a cenar una rica deep dish pizza. Después de un ameno viaje contemplando el atardecer en el Valle de Panchoy, llegamos a Antigua Boreal a eso de las seis de la tarde (cierran a las siete). Encontramos el lugar prácticamente desierto. Cuando por fin encontramos al personal, nos acomodaron en un salón muy acogedor y encendieron un calentador para que estuviéramos a gusto.

Pedimos nuestras bebidas (cervezas) y procedimos a escoger entre las tres variedades de pizza deep dish en el menú: de salsa roja, de salsa blanca y de pepián. Optamos por la tercera y el mesero nos contestó con una frase que se repetiría a lo largo de la noche: “Ahí sí le quedo mal”. No había pepián. Ser los únicos comensales de un restaurante en El Hato tiene sus desventajas.

Guatemala Style Deep Dish Pizza

Antes de seguir contando mi experiencia, hablemos de la pizza estilo Chicago. Amada por unos (supongo que en su mayoría gente de Chicago) y odiada por otros (los neoyorquinos, por ejemplo), la pizza deep dish es, por decirlo de cierta forma, polémica. Su principal característica es la forma de su masa, que permite llenarla de mucho queso y toppings. Pero hay otras diferencias: en su concepción original, esta pizza lleva la salsa de tomate sobre el resto de los ingredientes. Esto se debe a que su forma ahondada requiere que el proceso de cocción sea más largo y esto a su vez haría que el queso se quemara.

Al parecer, las pizzerías que ofrecen pizza deep dish en Guatemala piensan que el público chapín no está preparado para aceptar esta modalidad de comer pizza, ya que tanto Antigua Boreal como La Fattoria (el otro restaurante que sé que la ofrece), han decidido preparar sus pizzas con la salsa y los ingredientes debajo del queso. El resultado entonces es una pizza muy alta con -insisto- mucho queso. Y, en efecto, la parte superior de la pizza puede dorarse un poco, pero en las fotos de Antigua Boreal, ese efecto gratinado las hace ver aún más ricas.

Por alguna razón, nuestra pizza no venía con el queso quemadito. Al final optamos por la pizza de salsa roja, que es preparada con siete embutidos y más vegetales de los que me hubiese gustado. Luego de la decepción de la pizza de pepián, eché de menos que hubiera opciones más sencillas (una de jamón, para los niños, o una de pepperoni para los melindrosos).

De la pizza en sí puedo decir que la masa estaba rica y que los ingredientes eran frescos. Como era de esperarse, el queso, en abundante cantidad, tomaba el protagonismo. Entre los dos apenas nos terminamos la mitad de la pizza. La otra mitad sería nuestro almuerzo del día siguiente.

Para el segundo round: un sándwich

Una semana después de mi primera visita, decidí darle una segunda oportunidad a Antigua Boreal. En esta ocasión no llevé acompañante y tuve el salón solo para mí. Aunque había más frío que la vez anterior, esa noche no encendieron el calentador.

Tenía pensado pedir un sandwich, pero aún no sabía cuál: el de pulled pork o el grilled cheese con tocino. Ambos me prometían queso en abundancia. Finalmente, por recomendación del chef, pedí el de pulled pork.

En pocos minutos llevaron a mi mesa un plato con mucha carne y mucho queso. Menos mal iba solo, porque me vi ridículo intentando comer el emparedado como si fuera uno normal. Tuve que recurrir a los cubiertos y después de unos pocos bocados el platillo estaba deconstruido. El pan tipo chapata nunca tuvo oportunidad de contener la gran cantidad de carne de cerdo con salsa barbacoa y el mozzarella fundido.

Cuando ya me había terminado dos terceras partes del pan, me quedaba la mitad de la carne y la mitad del queso. Según la carta, el sandwich llevaba cebollas caramelizadas al vino tinto, pero nunca las vi ni las saboreé. La barbacoa estaba sabrosa, pero un poco pasada de dulce para mi gusto.

Como acompañamiento, me llevaron unas papas fritas que, aunque no parecían la gran cosa en un comienzo, tenían un rico empanizado y ayudaron a que no me empalagara la salsa del sándwich.

Puede que no haya sido el sandwich de pulled pork más rico que haya probado pero sí el más grande. Una vez más el platillo resultó ser demasiado para mi cena y lo pedí para llevar. Al día siguiente sólo tuve que comprar un quetzal de tortillas para completar mi almuerzo.

La actitud correcta

Quizás las expectativas fueron muy altas desde el comienzo. Quizás fue porque llegamos un día de poca afluencia cerca de la hora de cerrar, aunque esto no debería ser excusa. Como regla, el servicio de un restaurante siempre debería estar a la altura de su publicidad.

Según el mesero, los domingos el lugar se llena y hay familias que esperan hasta una hora para ser atendidos. Por lo tanto, las opciones de momento parecen ser llegar un día entre semana arriesgándose a no encontrar las propuestas más originales del menú o llegar un fin de semana y esperar un buen rato para ser atendidos. En cualquier caso, la experiencia se menoscaba.

A Antigua Boreal bien le podría dedicar una de las nuevas canciones de Enrique Bunbury: “tienes la actitud correcta, pero te falta ese no-se-qué…”, con la salvedad de que yo sí puedo enumerar al menos tres cosas que le faltaron:

  1. Pago con tarjeta. No poder pagar con tarjeta de crédito es bastante inconveniente, en especial cuando estás en El Hato y el cajero automático más cercano está muy lejos. Para más inri, cuando mi amiga intentó pagar con efectivo, no tenían cambio porque el gerente “ya se había ido”. Debo señalar que la comida no era barata: Q 270.00 por una pizza para cuatro personas. Por menos de ese precio se pueden comprar dos buenas pizzas en el centro de la Ciudad Colonial, ya sea de una cadena como Papa Johns o, si se prefieres algo menos habitual, una pizzería como Central Park (que ofrece pizza estilo Nueva York). Incluso, a un par de cuadras del Parque, en dirección Poniente, se pueden comprar hasta siete pizzas en Little Caesars, y sobran Q 25.00 para una cerveza.
  2. Cerveza artesanal. En Fast Food & Rock siempre nos emociona una buena cerveza. El segundo “Ahí sí les quedo mal” que recibimos la primera noche fue al preguntar sobre las cervezas artesanales que, a pesar de estar anunciadas en el menú, brillaron por su ausencia. Además de la oferta nacional sólo había dos marcas extranjeras que no llamaron mi atención.
  3. La pizza de pepián. La gran ausente. Esta reseña pudo haber sido muy diferente. La pizza de pepián, platillo tradicional de Sacatepéquez, tenía el potencial de ser el elemento diferenciador de la deep dish de Antigua Boreal.

Conclusión

Bien lo dice Bunbury en la ya antes citada canción: “No es cuestión de credibilidad / Ni tampoco de autenticidad / Es el resultado final / El que me parece insuficiente”. La pizza de Antigua Boreal está en su derecho de no ser la típica pizza estilo Chicago, pero se necesita más que mucho queso para lograr ofrecer una pizza excepcional.

Bite this!

  • Sabor 3
  • Calidad 4
  • Precio 2
  • Presentación 3

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Resumen

3Puntos

Masa rica e ingredientes frescos.

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Las hilachas más ricas que ha probado son las de San Juan del Obispo, pero sus favoritas siguen siendo las de su abuelita.

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