Carta abierta para Anthony Bourdain

Anthony Bourdain
Cristian Galicia

Cristian Galicia

Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

Te nos fuiste Tony. No tengo palabras para describir lo que siento, sólo se que te nos fuiste. Y eso me entristece profundamente. Eras un ejemplo. Eras mi ídolo. Hace años tuve una idea: hacer lo que tú hacías. ¡Qué novedad! Comer, viajar, conocer personas, contar historias… Tardé mucho tiempo en animarme, pero finalmente lo hice. Abrí este blog Anthony.

No empecé por donde tú lo hiciste. Eso de cocinar no es lo mío. Soy muy torpe con el cuchillo, sin embargo inicié por algo que me resultó más fácil: escribir. Me gusta escribir Tony. No es sencillo. Debes acaparar la atención desde un principio y mantenerla a lo largo de la lectura. ¿Pero qué estoy diciendo? Tú sabes sabías más que yo de eso.

Mira esta foto Tony. Estoy con un amigo español y otro alemán. Es una buena foto. Tres personas de distinta nacionalidad compartiendo un plato de comida acá en Guatemala, país que no visitaste con tus programas. ¡Te lo perdiste!

Y vídeos, amigo. Ahora empecé a grabar vídeos. Imitándote me arriesgué colocando una narración en un vídeo que iría a parar en YouTube. Pero no creas que fue lo único que copié. Quise salir caminando como te vi hacerlo en tantas ocasiones en el Travel and Living Chanel.

¡Qué tiempos aquellos! Para conocer el mundo sólo había dos formas: viajando o a través de tu programa. Yo opté por lo segundo. De tus programas, mi favorito, que he visto en más de una ocasión, fue aquel episodio en el que exploraste el desierto de Estados Unidos junto a Josh Homme. ¿A quién no le habría gustado estar ahí comiendo semejante trozo de carne, acompañado, no de un caballito, sino de un vaso de tequila?

Fuiste grande Tony.

El año pasado, para celebrar mi primer día del padre, mi esposa me regaló una copia de tu libro. Puedes ver lo feliz que estoy en la foto con tus confesiones en la mano. También puedes ver lo delgado que estaba. ¿Cómo le hiciste para mantener la línea todos estos años?

A un año de esta foto me duele saber que dejaste a tu hija y esposa. ¿Cómo pudiste, Tony? Eso no se hace. ¿Qué dolor tan grande tenías en tu corazón para tomar una decisión tan dolorosa? ¿Habrá sido, acaso, como dijo el poeta maldito?

“Cuando un hombre no nos deja vivir, matarle es un acto en defensa propia.”

Leopoldo María Panero

Ahora me pregunto si lo que hago esta bien. Si todo el esfuerzo vale la pena. Si alcanzar el sueño será suficiente. O si la respuesta está en la calma del hogar. Si la vida es vida, después de todo. Y si no hace falta hacer, probar y conocer de todo para decir que viviste.

Esta noche comimos con mi esposa jamones curados, queso y paté. Brindamos con vino tinto y ginebra en tu honor. Por las horas que compartimos acompañándote en tus viajes. Por la buena lectura y por el viaje a Croacia que nos recomendaste y haremos algún día.

El postre te lo debo. No tengo la más mínima idea de dónde conseguir un queso Stilton. Nos conformamos con un par de relámpagos.

Se hace tarde, Tony. Me despido con la esperanza que en el más allá pueda conocerte. Nos imagino en un bar antiguo. Mucha madera. Música de jazz al fondo y una botella de The Balvenie sobre la mesa.

Bajo nuestros pies, el gran Anthony Bourdain descansa en paz.

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