El rock no esta muerto: mi respuesta a las columnas de Plaza Pública

Esta semana leí dos columnas en Plaza Pública que me preocuparon. Ambas escritas por amigos que comparten mi gusto por el rock. Ambas proclamando la inminente muerte del rock. Decir que estoy en contra de lo que Edgar Zamora y Míchel Andrade escribieron sería mentir. Y como sabes, amigo lector, mentir es malo. Sin embargo, me gustaría apuntar algunas notas por las cuales considero que el rock no está muerto, ni va a morir.

Para empezar, es preciso definir qué es rock. ¿Es un género musical? ¿Un estilo de vida? ¿Una forma de expresión, acaso? Para ser más preciso, hace falta definir cuál es el rock al cual nos estamos refiriendo Míchel, Edgar y yo. Porque desde el punto de vista del género musical, dudo mucho que vaya a desaparecer.

La música clásica, por ejemplo, es vigente en pleno siglo XXI. Es probable que, mientras lees esto, alguna orquesta está interpretando los clásicos de Bach, Mozart o Brahms. O bien, algún compositor está creando nuevas sinfonías, sonatas, cantatas u óperas.

Lo mismo sucede con el rock. Mientras existan guitarras y amplificadores. El género continuará vigente.

El rock que ya no existe en Guatemala

Hace poco compré el disco Rock de Montaña, un compilado de canciones de rock centroamericano grabadas y publicadas por el sello discográfico Primera Generación Records, de Giacomo Buonafina. Para el disco, Giacomo invitó a algunos de sus amigos a escribir algunas líneas referentes a la publicación. Entre ellos el columnista Andrés Zepeda.

Zepeda utilizó su espacio para denunciar que el rock actual ya no es lo que era en los años 90. En aquellos tiempos, el rock era la contracultura, respuesta a la represión que se había vivido por décadas en una Guatemala en guerra. En cambio, para Andrés, la música actual responde al “caprichoso vaivén de corrientes, estilos y usos basados en el culto a las apariencias”. ¡Que duro!

Pasamos, como quien dice, de ser reprimidos por la violencia del Estado a dejarnos reprimir por la violencia del Mercado. - Andrés Zepeda

Esta demoledora frase no podría ser más verdadera. En el transcurso de un par de décadas hemos sido adormecidos por un mercado que prefiere la homogeneidad de sus clientes para vender más. Y creo que esto es precisamente lo que más debería preocuparnos. El rock como contracultura ya no existe en Guatemala.

Zepeda tiene razón en este punto. ¿Dónde estuvimos los rockeros en las marchas de 2015? Lo único que se hizo presente fue la Batucada del Pueblo (que continúa haciéndolo). Mientras, nuestros artistas de rock continúan trabajando en la periferia, con buenas producciones, propuestas innovadoras y potentes riffs, pero sin distinción alguna de sus pares latinoamericanos.

Ahora bien, ¿es esto algo realmente malo? Si un artista decide escribir una canción de amor en lugar de una de protesta ¿podemos condenarlo? Lanzo la pregunta al aire en espera de una respuesta.

El rock no está muerto, ha evolucionado

Si de algo tiene la boca atorada Edgar, es de razón. En su columna “El rock en tiempos de cólera, reguetón, pop, cumbia y millenials”, el caballero en mención indica que “el rock, como cualquier otro género, es dinámico y se encuentra en evolución permanente”.

O sea que el rock ya no sólo es un conjunto de guitarra, bajo y batería, como lo fue en aquellos tiempos añorados por los “garra chapínes”. En cambio, la tecnología y la globalización han permitido la evolución de la música. Los viejos rockeros creen ingenuamente que el nuevo rock no es rock. Si el rock es actitud, entonces Rebeca Lane es rock. De hecho, sería las más rockera de todos.

¿Alguna vez abrieron un libro de historia del rock y se encontraron con Michael Jackson, Prince y Madonna? Yo si. Y me he preguntado en varias ocasiones cuál es la razón. Y la razón, en mi humilde opinión, es que el rock, más que un género musical, es un estilo de vida.

El rock es contestatario, es rebeldía, es incómodo. Míchel, en su columna “Crónica del domingo (the rock is dead)” escribió: “Seguramente el rock agoniza. La metástasis afecta sus órganos y la muerte será cruel”. Míchel olvida que el rock es un bastardo que mutó, de que rato, en otros sub géneros. Y es en ellos en donde se encuentra más sano que nunca. Lejos de los prejuicios que rodearon a nuestro rock.

En respuesta a Zepeda

Me gustaría tener una mejor respuesta a la hipótesis de Andrés Zepeda, pero el tipo si nos agarró en fly. Tiene toda la razón. Sin embargo, ya lo dijeron en Uruguay:

El progreso se nos debe, a los insatisfechos - El Cuarteto de Nos

Y vaya que los rockeros lo somos. Esa insatisfacción será la que mantendrá el pulso sin descanso.


Fotografías cortesía de Mike Murga y El Circo del Rock.

NOTA: Esta columna la escribí una semana antes de la tragedia ocurrida en el Hogar Seguro Vírgen de la Asunción. El martes 14 de marzo, un grupo de artistas guatemaltecos (rockeros incluídos) organizó un concierto a beneficio de las y los sobrevientes, lo que demuestra, precisamente, que seguimos en la lucha.

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Gurú de la comida rápida y música rock en Guatemala.

Una respuesta a “El rock no esta muerto: mi respuesta a las columnas de Plaza Pública”

  1. Michel dice:

    Cristian, gracias por tu columna! hasta ahora pude leerte. Me parece muy atinada. Larga vida al Rock and Roll… ese bastardo en permanente evolución que nos tiene como rehenes de su espiral virulenta. Abrazo / Míchel

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